Las MEME Coins deben de ser unos de los instrumentos más raros de entender del mercado de las criptomonedas. Principalmente porque casi todas tienen su origen en memes virales y no poseen mayor utilidad ni proyectos de desarrollo por detrás.
Es más, si profundizamos, el origen de las mismas se lo debemos a Dogecoin (DOGE), creada en el 2013 en parodia a las criptomonedas emergentes y su enorme volatilidad, algo a lo que ahora ya nos encontramos más habituados.
En el caso puntual de PEPE, esta disparada del 245% de su volumen en las últimas 48 horas, se debe a su lazo con el trader «Roaring Kitty«, cuenta de Keith Gill en la plataforma de redes sociales X (ex Twitter), que ha estado inactiva desde junio de 2021 y que se reactivó con la imagen que ven a continuación…
Eso fue más que suficiente para que todas las memescoins se fueran a la alza, no solamente PEPE.
Y como siempre sucede en todas las disparadas, ya sean al alza o a la baja, luego surgen las viejas historias de nuevos ricos o de nuevos pobres. Obviamente que en este caso hablamos de un nuevo rico, según los datos que se pueden ver en Lookonchain, un trader sacrificó casi u$s 3.000 dólares en diversas criptos, para adquirir 4.9 billones de PEPE en abril del 2023, sacrificio que le valió hoy un rendimiento del 15.718% o lo que es lo mismo, u$s 46 millones.