La semana pasada, dos jóvenes que circulaban por inmediaciones de Avda. Italia y calle Tucumán, fueron interceptados por otros dos jóvenes que, esgrimiendo armas blanca, los amenazaron y les terminaron robando las zapatillas que llevaban puestas.
Este tipo de hechos hace 18 años que no se producían y mucho menos en Salto, con una población que, desde lo económico, está por encima de la media de muchos otros distritos.
Que alguien amenace con arma a un adolescente o cualquier otra persona, para robarle un par de zapatillas es un hecho gravísimo, quizás más desde lo social que desde lo penal, donde no pasa de ser un robo agravado por el uso de arma, pero desde lo social significa marginación, indigencia, ausencia del Estado. Lamentablemente en Salto, donde en alguna época el indice de desocupación estuvo muy cerca de cero, hoy no sólo vemos hechos como el comentado, sino también un mayor número de personas que, entre las 5 y 7 de la mañana, recorren diferentes zonas de la ciudad revolviendo las bolsas de residuos para ver que pueden rescatar. También se incrementó de forma notoria la cantidad de mujeres que se ofrecen para tareas domésticas, hombres que se ofrecen para cortar el pasto o cualquier otra labor similar. Eso es signo de pobreza, de indigencia señores de Cambiemos, y si esto está ocurriendo en Salto, no es difícil imaginar lo que sucede en otros puntos del país, con menos recursos que esta ciudad donde, gracias a la acertada conducción política del momento, varias empresas de relevancia se radicaron y hoy dan trabajo a miles de personas.
Y mientras tanto, mientras la pobreza crece vertiginosamente y con ella todas las miserias humanas, el presidente Macri inaugura empresa de Techint en Estados Unidos, cuando en nuestro país, más puntualmente en Campana, provincia de Buenos Aires, la empresa de Paolo Rocca despide y suspende a cientos de trabajadores.
Ese es el cambio que está llevando adelante el gobierno de Macri y Cia., que además en 17 meses triplicó la deuda externa en dólares y para colmo, ahora poniendo como garantía los recursos naturales de Argentina y renunciando expresamente a la inmunidad soberana (Decreto 29/2017)
¡Pobre Argentina!, es casi más grave que Argentina pobre.