En un mundo forjado por el capitalismo, donde mucha gente -mucha de verdad- cree que vale lo que posee, los marcadores de «status» están empezando a desaparecer… La realidad actual es que con el surgimiento de influencers, youtubers, streamers, tiktokers, etc., muchos de estos bienes materiales se han vuelto común para el resto de los mortales, no tanto por la posibilidad de adquirir o no alguno de ellos, sino porque se repiten una y otra vez en manos de todos ellos por lo que nuestro cerebro normaliza su existencia… Hace menos de 5 años atrás, si te gustaban estos bienes materiales y una persona se sentaba a tu mesa con un celular de alta gama, llamaba la atención y seguramente, se convertiría en tema de conversión y de «muestreo»… Hoy no, y no porque sea un bien más accesible, Apple vendió 87,5 millones de iPhones en el 2020 y «solo» 80,5 en el 2023, sino porque se ven por todas las pantallas de todas las redes y sobre todo en esas famosas selfies frente al espejo que nunca supimos muy bien el porqué de su existencia…
Es por eso que, por ejemplo, en China la venta de iPhones cayó un 10% en el primer trimestre del año, pero la economía creció un 5,3% en el mismo período y cuando crece la economía, sobre todo una monstruosa como la de China, también crece el poder adquisitivo de las personas…
Entonces? la gente -o por lo menos mucha de ella- siempre gusta de destacarse, es por eso que en estos momentos, donde se normalizan bienes suntuosos muchos se están volcando a la personalización… y para ello, ¿Qué mejor que ofrecerles bienes únicos e incluso irrepetibles?…
La tecnología de impresión 3D ha evolucionado increíblemente desde sus inicios, allá por 1980 cuando inventor japonés Hideo Kodama empleó luz ultravioleta para endurecer los plásticos y crear un objeto. Y como bien sabemos, mientras más se consolida una tecnología y su progreso, los costes para llegar a la misma se reducen, es por eso que hoy por hoy se puede iniciar un microemprendimiento en 3D con una inversión inferior a los 2.5 millones de pesos.

Por ejemplo, una impresora del tipo FDM como la Trimaker Cosmos 2, que nos permite -en una cámara semicerrada- imprimir en filamentos PLA/ABS/PETG/FLEX/HIPS/NYLON entre otros, además de contar con nivelación automática, recuperación por corte de energía, pantalla táctil TFT de 3,2», resolución de capas de 50 a 350 micrones en un volumen máximo de construcción de 20cm x 20cm x 20cm, tiene un costo por transferencia directa de $2.200.000 al día de la fecha y viene con una bobina de 1K de PLA.
Es una impresora que nos permitirá abarcar un amplio rango de opciones, desde los famosos llaveritos en PLA hasta sandalias, fundas para celulares en FLEX, pasando por repuestos plásticos para autos/motos en ABS e incluso prótesis en PETG.
Vale acotar que a este emprendimiento se le podría sumar, por otro monto similar, una impresora láser de fibra óptica como la ComMarker B4 20w que en Amazon se puede conseguir por unos u$s 2100 más gastos de envíos. Con ella podrías ofrecer aún más objetos personalizados, sobre todo empresariales, como tarjetas de presentación, de crédito, de débito, impresiones en anillos de plata, de oro, etc.